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 Mindfulness
¿Qué es Mindfulness? Estamos en la era de las redes sociales, del whatsapp, facebook, twitter, etc. Nos pasamos en lo que es la Multitarea, es decir, el ir haciendo varias cosas a la vez, sin descanso ni espacio para nosotros mismos, de la casa al trabajo y del trabajo a la casa. Buscamos momentos placerosos para aliviar un poco la carga, y esto muchas veces no alivia esa carga ni ese nivel de estrés, sino probablemente incluso se aumenten. Se hace difícil conciliar la vida personal, familiar, laboral, los hobbys se hacen casi imposibles y la vida social presencial es casi un fantasma en nuestros días. Nos llenamos de frases positivas en facebook o en nuestra propia taza de café, pero ni siquiera somos capaces de saborear el café ni sentir su aroma, o darnos un abrazo y una mirada afectuosa con nuestros seres queridos. Todo pasa muy rápido y no somos conscientes de lo que estamos perdiendo. Cada momento es valiosísimo y nos la llevamos pensando sobre el futuro y las preocupaciones sin estar atentos y conscientes sobre el presente y su inmensa oportunidad de sentirnos vivos y plenos. Mindfulness es una práctica que viene a revolucionar este sistema de vida frenético y carente de paz. Se basa principalmente en prácticas budistas que vienen desde hace 2.500 años, conjugándolas con prácticas psicoterapéuticas. Éstas se adaptan al mundo de occidente y sus contextos hace ya unos 30 años, integrándose de apoco en el área de la salud mental, emocional y médica como base para las psicoterapias de tercera generación, es decir, lo último en psicoterapia, con excelentes resultados científicos comprobados estadísticamente.
Mindfulness es en sí la capacidad y potencialidad de estar atentos, conscientes, despiertos y apreciativos a nuestras sensaciones corporales, nuestras emociones, nuestros pensamientos y nuestro ambiente, sin juzgar, llevando una mente de principiante como si siempre estuviéramos pudiendo aprender y vivir algo nuevo cada momento cada día, permitiéndonos tener apertura amabilidad y paciencia, para poder apreciar la vida desde la oportunidad que nos entrega. Es un adiestrar la mente donde está, no es una enemiga que nos gobierna, sino por el contrario una amiga que nos ayuda hacia la calma interior y hacia no usar los mismos mecanismos para eventos anteriores que no son útiles en el ahora y que incluso nos pueden jugar muy en contra. Es lograr que la mente no se vaya permanentemente hacia el pasado o hacia el futuro, no se mande sola o lo que es peor, nos mande y gobierne a nosotros, sino por el contrario, es que nosotros podamos gobernar y adiestrar nuestra mente para que sea una amiga y no una enemiga. Nos ayuda a liberarnos de aspectos como la culpa por eventos del pasado o la angustia por sobrepreocupaciones del futuro, llevándonos hacia una regulación emocional y mental más saludable con el ingrediente central en mindfulness, que es la AutoCompasión. Pero no en un sentido donde se entiende por compasión, como el sentir lástima o pena por uno mismo o un otro, sino por el contrario, este concepto se dirige hacia el desarrollo de un ser más amable y bondadoso con nosotros mismos y con los demás de forma genuina y digna. Esta se logra mediante ejercicios y técnicas prácticas en el día a día, en las distintas áreas de la vida cotidiana, familiar, individual, laboral, educacional y social generándonos bienestar y mayores logros.
Evidencia científica Más concretamente respecto a los trastornos de ansiedad, existen multitud de estudios que demuestran que la práctica de mindfulness reduce el malestar y los síntomas asociados. En un estudio reciente se encontró que con sólo 4 sesiones de atención plena de 20 minutos se consiguen reducir los síntomas de ansiedad casi en un 40%. De igual manera recientes estudios de metaanálisis respaldan su efectividad. La clave radica, por una parte, en la atención y aceptación de determinados estados asociados a la ansiedad (por ejemplo, síntomas físicos como la inquietud, nerviosismo, sudor de manos, nauseas, visión borrosa, etc.) sin juzgarlos lo que implica no emitir un juicio de valor. Y por otra, no anticipar consecuencias negativas, observar como se tienen esos pensamientos sin implicarse en ellos, manteniendo una y otra vez la mente en el presente. En los trastornos del estado de ánimo también existe un componente cognitivo importante y suele ser síntoma central, la rumiación de pensamientos negativos. La persona deprimida no puede dejar de pensar en este tipo de pensamientos, se fusiona con ellos, se deja arrastrar. La meditación consciente puede ayudar, ya que la atención plena en el lugar y el momento presente refuerzan la experiencia del sujeto en el presente y no en el pasado donde su estado de ánimo tiende a llevarle. Los estudios de metaanálisis respaldan la efectividad del entrenamiento en mindfulness, Uno de estos estudios de metaanálisis sobre los efectos de la atención ha encontrado que el entrenamiento en la atención consciente puede resultar beneficioso en el tratamiento de trastornos del estado de ánimo como la depresión. Existen evidencias de que, solamente con un entrenamiento en meditación de 8 semanas, determinadas estructuras del cerebro cambian. La densidad de la materia gris de la zona hipocampal, asociada con el aprendizaje y la memoria se vio incrementada después del entrenamiento. Igualmente se han encontrado mejoras significativas respecto a medidas como memoria de trabajo, toma de decisiones, función ejecutiva y procesamiento visoespacial en personas que practican la meditación en programas de 80 minutos durante 4 días. Y lo más interesante los investigadores comprobaron nuevamente que estas mejoras se mantienen a largo plazo con la práctica habitual.
¿Para qué sirve? Mindfulness, trabajo y creatividad. Se ha comprobado que el Mindfulness ayuda a mejorar el rendimiento en el trabajo, sobre todo en trabajos que requieran capacidades de multitarea. Un estudio con gerentes de recursos humanos demostró que quienes practicaron meditación se desempeñaron mejor en las tareas de oficina estándar tales como contestar el teléfono, escribir correo electrónico, etc. que los que no habían estado meditando y experimentaron menos estrés durante su ejecución. Determinados tipos de meditación como por ejemplo métodos de “control abierto”, que utiliza la respiración como soporte físico para fijar la mente y dejar pasar los pensamientos sean cuales sean, parece que permiten, según un estudio reciente, a las personas que lo practican regularmente, mejorar en la resolución de problemas creativos, aumentando su capacidad de pensamiento divergente o también conocido como pensamiento lateral.
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